Cuando una etiqueta falla en una línea automática, casi nunca es por la impresión: es porque un parámetro de bobinado no coincide con lo que pide la máquina. Son seis datos, y el que más incidencias provoca con diferencia es el sentido de salida, porque es el único que no se puede corregir en planta: si la bobina sale al revés, no hay manera de montarla.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Esta es la especificación completa, en el orden en que conviene cerrarla.
1. Sentido de salida
Define cómo se desenrolla la etiqueta y hacia dónde queda orientado el impreso cuando sale de la bobina. Combina dos variables: si la etiqueta va bobinada hacia fuera o hacia dentro, y en qué orientación queda el texto respecto a la dirección de avance.
El sector trabaja con ocho posiciones estándar, numeradas del 1 al 8. La lógica es sencilla: cuatro orientaciones posibles del impreso multiplicadas por dos estilos de bobinado. Las posiciones 1 a 4 van bobinadas con la impresión hacia fuera; las 5 a 8 son las mismas cuatro orientaciones con la impresión hacia dentro.
| Posición | Qué borde sale primero | Bobinado |
|---|---|---|
| 1 | Borde superior | Impresión hacia fuera |
| 2 | Borde inferior | Impresión hacia fuera |
| 3 | Borde derecho | Impresión hacia fuera |
| 4 | Borde izquierdo | Impresión hacia fuera |
| 5 a 8 | Mismo orden que 1 a 4 | Impresión hacia dentro |
Tu etiquetadora admite una de las ocho, a veces dos, y rara vez más.
Ojo con la convención: no es universal
Esta numeración del 1 al 8 es una convención del sector, no una norma publicada por un organismo, y es la que usan los converters norteamericanos. Conviene saberlo porque buena parte de los fabricantes europeos no la emplean: describen el bobinado con una matriz de palabras — bobinado interior o exterior, transversal o longitudinal, cruzada con el borde que sale primero (pie, cabeza, lado izquierdo o derecho).
La consecuencia práctica es muy concreta: si en un pedido alguien dice «posición 3» sin más, conviene confirmar a qué convención se refiere. Y la forma de eliminar la ambigüedad del todo no es discutir nomenclaturas, es mandar una foto.
Cómo saber el tuyo sin consultar nada: coge la bobina que estás usando, ponla delante y fíjate en dos cosas. Si la cara impresa queda hacia el exterior o hacia el interior del rollo, y en qué posición queda el texto cuando tiras del extremo hacia ti. Con eso y una foto, cualquier fabricante identifica la posición.
2. Diámetro interior del mandril
El mandril es el tubo sobre el que se enrolla la etiqueta, y su diámetro interior tiene que coincidir con el eje del porta-bobinas de tu equipo. La gama completa va de 12,7 a 101,6 mm, pero en la práctica se trabaja con unos pocos valores:
| Diámetro | Equivalencia | Uso habitual |
|---|---|---|
| 25-26 mm | 1 pulgada | Impresoras térmicas de sobremesa |
| 40 mm | — | Impresoras industriales |
| 50 mm | 2 pulgadas | Menos frecuente |
| 76 mm | 3 pulgadas | Estándar industrial de bobina para etiquetadora |
Conviene fijarse en el detalle de que el estándar americano de una pulgada son 25,4 mm y en Europa se redondea a 26 mm. Es una diferencia de milímetro que, en un porta-bobinas ajustado, decide si la bobina entra o no.
Es un dato de medición directa: se mide el agujero del tubo con un calibre o una regla y no hay interpretación posible.
3. Diámetro exterior máximo
Es el tamaño máximo de bobina que admite físicamente tu equipo. Tiene un efecto directo en productividad: cuanto mayor sea el diámetro exterior, más etiquetas entran por bobina y menos cambios de bobina hay que hacer por turno.
Conviene pedir el máximo que admita la máquina, no el que se viene usando por costumbre. Muchas líneas trabajan con bobinas más pequeñas de lo que su equipo permite, y eso son paradas de cambio que no hacen falta.
4. Número de etiquetas por bobina
Se calcula a partir del diámetro exterior, del paso de etiqueta y del espesor del material. No es un dato que se elija libremente: es consecuencia de los tres anteriores.
Lo que sí se puede hacer es ajustarlo a tus lotes de producción. Si tu lote típico son 4.000 unidades y la bobina trae 4.500, cada lote deja media bobina abierta que acaba descartándose o mezclándose. Cuadrar bobina y lote es dinero que no se ve en el presupuesto.
5. Paso, separación y marca negra
El paso es la distancia entre el inicio de una etiqueta y el inicio de la siguiente. La separación es el espacio de soporte que queda entre ellas, y es lo que lee el sensor de la etiquetadora para saber dónde empieza cada una.
Aquí hay una bifurcación según el tipo de sensor de tu equipo:
- Sensor óptico o de transparencia. Detecta el cambio de opacidad entre la etiqueta y el soporte. Con materiales transparentes o metalizados puede perder el paso, porque el contraste no es suficiente.
- Sensor de marca negra. En lugar de leer la separación, lee una marca impresa en el reverso del soporte. Es la solución cuando el material no da contraste óptico, y es un dato que hay que especificar expresamente: la marca negra hay que imprimirla.
6. Ancho de banda y refile
El ancho de banda es el ancho total de la bobina, incluida la franja de soporte que queda a cada lado de la etiqueta. Algunas etiquetadoras necesitan ese margen para guiar la banda por los rodillos; si se refila al ras de la etiqueta, la banda se descentra.
Resumen de la especificación
| Parámetro | Cómo se obtiene | Si se equivoca |
|---|---|---|
| Sentido de salida | Foto de la bobina actual o diagrama | La bobina no se puede montar |
| Diámetro de mandril | Medición directa del tubo | No entra en el porta-bobinas |
| Diámetro exterior máximo | Ficha de la etiquetadora | La bobina no cabe en el equipo |
| Etiquetas por bobina | Cálculo con los tres anteriores | Bobinas a medias y más cambios |
| Paso y separación o marca negra | Tipo de sensor del equipo | La máquina pierde el paso |
| Ancho de banda y refile | Guías de la etiquetadora | La banda se descentra |
El atajo que funciona siempre
Si no tienes la ficha de la etiquetadora a mano, no hace falta buscarla. Con una foto de la bobina que estás usando y el modelo de la máquina se deducen prácticamente todos los parámetros. Y si además guardas una muestra física de la bobina actual, se reproduce el formato exacto sin margen de interpretación.
Es la vía más rápida y la que menos errores produce, bastante más fiable que rellenar un formulario con datos que se copian de un pedido antiguo.
Si quieres comprobarlo en tu línea
En METIKA fabricamos etiqueta en bobina a medida en Azpeitia (Gipuzkoa), con el sentido de salida, el mandril y el diámetro que pide cada equipo. Cuéntanos el modelo de tu etiquetadora o mándanos una foto de la bobina que usas, y preparamos muestras en ese mismo formato y tamaño para que las montes y compruebes que corren sin paradas.
Más información en etiquetas en bobina para líneas automáticas o en info@metika.eus.
